Si no es ahora, será mañana…o pasado, bueno algún día lo haré….

Primera uva: bajar de peso.

Segunda uva: echarle más ganas al estudio.

Tercera uva: ir al gimnasio todos los días.

¿Les suenan conocidos estos propósitos?  ¿Se identificaron en algún punto? Año con año arrancamos muy motivados y con el deseo de llevar a cabo cada uno de nuestros objetivos a corto, mediano o largo plazo. Siendo realistas a veces muchas veces esos deseos locos por querer cumplir todos y cada uno de nuestros objetivos al paso de las semanas y en el mejor de los casos, meses va desapareciendo. Las razones para cumplirlos y/o para no cumplirlos son muchas y e algunos casos pasan cosas inesperadas y todo se sale de control. En la mayoría de los casos lo único que falta es motivación.

No se sientan tan culpables y mejor lean lo que el psicólogo de la Universidad de Illinois, Ibrahim Senay, descubrió después de realizar interesante estudio.

Básicamente el estudio consistió en que las personas participantes sustituyeran las oraciones declarativas por unas interrogativas a manera de diálogo interior. Así, en vez de declarar “Voy a ir al gimnasio todos los días” se preguntarían “¿Podría ir yo al gimnasio todos los días?”. Los resultados fueron sorprendentes y se comprobó que las personas que indagaron de modo apremiante y cuidadoso estaban más convencidos y tenía más en claro sus objetivos que aquellos que sólo declararon sus objetivos.

¿Por qué estos resultados? La gente de mente inquisitiva resultaba estar  más deseosa de cumplir sus propósitos meramente por placer y sólo motivados por el cambio, ellos buscaban una inspiración positiva desde dentro, en lugar de intentar cumplir con algún rígido estándar. Los otros voluntarios, los que sólo declararon, carecían de esta inspiración interior, lo que explica, en parte, su escaso compromiso con los cambios futuros. Además se les preguntó el porque de sus razones para alcanzar determinado objetivo y aseguraron que lo hacían por no quedar mal con la gente y así evitar que se hablara mal de ellos, sintiéndose sólo obligados.

Aplicando estos resultados en términos de recuperación de una adicción o superación personal en general, los que afirmaban su fuerza de voluntad cerraban sólo sus mentes y reducían su visión de futuro. Y los que se cuestionaban tenían la mente abierta, reflexionaban y estaban dispuestos a lograr sus metas.

Así que bueno, dejen de declarar a lo wey y antes de jurar que harán “esto o aquello” pregúntense si podrían o querrían hacer tal o tal.

¡Ánimo, tenemos cuatro meses para lograr nuestros propósitos de este año nuevo!

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