Veinte.

¿De cuantas formas puedo deshacer el número 20? Deshacer. Recrear. Destruir. Comenzar.

Veinte. Ve in te. Te ve ni. Ni te ve.
Ni te ve.

Si, a eso suena más a que no me estás viendo o no, ella no me ve. Podría verme cualquiera pero ella no, así es mejor. Así al menos no me voy a tener que esconder cuando se de cuenta que ya no estoy.

Me voy a ir y me voy a estar riendo, ella ni lo va a ver venir. Ese es tú error, el de las dos, creen que estaré aquí para cuando volteen a besarme y ¿Qué crees? Volteaste y ya no hay nadie.

Pues si, no te voy a estar esperando o, más bien, no voy a estar esperando a que te decidas por algo. Antes me quedaba donde fuera porque no creía que alguien estuviera dispuesto a caminar conmigo, ahora tengo ganas de correr y hay varias que podrían seguirme el ritmo si quisieran.

¿Sabes cual es la diferencia entre “ella” y “tú”? La distancia. Decir tú es hablarle a alguien que, por más lejos que esté, sabes que te está viendo de frente. En cambio cuando le hablo a ella podría no estar siquiera presente, es como si hablara a tus espaldas pero de frente.

¿Sabes que es lo más triste? Dar el paso de “tú” a “ella”. Es casi tan frustrante como ese paso entre “nosotros” y “Tú y yo”, porque una cosa es que seas distante por naturaleza y otra que hasta con los pronombres te aleje de mi y digo “Te alejes de mi” porque al menos así yo tengo la culpa de algo que está pasando.

Quiero tener la culpa de que te vayas para así siquiera poder pedir perdón y que me digas que no, que fui un hijo de la chingada y que no quieres saber de mi.

Detéstame para estar seguro que no me ves cuando estoy pensando en ti.

Veinte. ¿Ya es tiempo de empezar de nuevo?

Hay reglas contigo que no entiendo, pero va. Te ofrecí ser único y no lo quisiste, por favor no me ruegues estar sólo para ti. Ya no, no ahorita, porque no estoy seguro de si quiera o pueda o deba.

Esto no es de ti, es de mi, de que llegue al punto que temía hace 4 meses. Tengo 20 años y estoy gastando mis semanas con juegos que ni me entero ni me gustan. Si voy a jugar van a ser MIS reglas, a mi manera y con mis juguetes.

No soy coqueto, tu misma lo dijiste “para eso eres pésimo”, pero canto muy bonito por teléfono y al oído ni se diga.

“¡Oferta, oferta: Veinteañero como nuevo busca rascacielos para aventárse al vacío!” ¿Estaba de oferta y no me compraste? Mal por ti.

 

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