Yo ya no se que hacer.

 

¿Nunca te has puesto a pensar cuanta gente se enamora en el mundo mientras estás leyendo esto? Yo siempre he creído en eso de que cada persona es un mundo, cada pequeña mente es una realidad distinta a la que tu ves. Imagina que cada palabra que le dices a alguien son asteroides y cada vez que tus palabras cambian algo en esa persona los choques de los asteroides cambian su mundo.

Cierra los ojos e imagina a una pareja tomando el té en un pequeño café de alguna ciudad. Imagínalos sentados en los sillones, tomados de la mano y platicando sobre alguna trivialidad. ¿Te das cuenta cuantas cosas pueden haber pasado y cuantas van a pasar antes y después de ese pequeño instante? Cada minuto que pasa es una decisión y cada paso que das te lleva a un instante. Esos instantes que la gente espera toda su vida y no se da cuenta que ya pasaron.

Hoy estoy aquí, sentado hablándote de esto porque estoy solo. Ayer no estaba solo, ayer tenía a alguien de la mano esperando a que el tren pasara. Ella se fue en el tren, yo me quedé en el anden. Nuestros caminos llegaron a un punto en el que ya no eran compatibles, pero no le guardo rencor. Todo sucedió como debía, no es que crea en eso del determinismo, mucho menos apoyo a los que creen que todo es parte de un plan divino. Sencillamente creo que las cosas siempre pasan como deben pasar porque la causalidad es inevitable. Mis decisiones y sus decisiones llevaron nuestras vidas al punto sin regreso. Lamentablemente ella tuvo que irse y yo no puedo acompañarla. Será un viaje largo y el tiempo va a pasar lento.

Alto.

La verdad es que les estoy mintiendo. La verdad es que me estoy mintiendo a mi, la verdad es que no entiendo nada y tenía que encontrar la manera de explicarlo y que tuviera sentido, tenía que repetirme que era inevitable que ella se fuera para no odiarme, para no odiarla. La verdad es que estoy llorando y no sé que hacer. Ese tren se fue pero yo no estuve en el anden, yo ni siquiera sabía que se iría hasta horas antes de su partida y fui, como siempre en mi vida, un cobarde. No quise llorar con ella presente, no quise ir a despedirla y que se diera cuenta de que no quería que se fuera. No quiero ser una carga de alguien más que de mi mismo.

La verdad es que han pasado pocas horas y no puedo dejar de llorar, no entiendo porqué se fue. Este papel que dice “Diferencias irreconciliables” no me explica nada y sé que aunque peleamos no dejo de repetirme que pude hacer algo para que te quedaras. La verdad es que no entiendo nada, nada, nada.

La verdad es que corrí al anden cuando sabía que no te alcanzaría y aquí estoy, sentado esperando a que algo pase porque yo, ya no sé que hacer.

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