Instante

Sentada en la banqueta con la mirada en el cielo esperaba a que llegara el amanecer y con él el transporte público. Quería huir a su casa, todo había salido mal y prefería estar afuera de la casa a que vieran que estaba llorando dentro. La música se escuchaba hasta dónde estaba y ni ella se escuchaba sollozar.

Con tanto ruido casi parecía estar en silencio, no escuchaba nada pero tampoco podía hablar. La temperatura estaba bajando y haber salido de la fiesta la estaba haciendo temblar de frío. Miraba la luna e intentaba calmarse, realmente todo había sido un desastre.

¿En qué momento fue que pensó que podía lograr hacer que cambiara de parecer y volviera con ella? ¿Cómo fue que se le pudo haber ocurrido siquiera venir sabiendo que lo iba a encontrar aquí? Seguía preguntándose una y otra vez las razones de sus errores en esta noche y sólo venía a la mente el hecho de que, no importaba que pasaba, seguía teniendo esperanza.

Pasó dos horas arreglándose para verse como ese día que él le dijo que la amaba. Se puso el vestido de flores con el que lo conoció y las medias que tanto le gustaban. Se veía al espejo sonriente mientras se maquillaba, esperaba esta noche lograr que él volviera a estar a su lado aunque fuera sólo un instante. Fantaseaba con permanecer entre sus brazos por un último momento que durara para siempre. Tenía esperanzas de que pronto volvería todo a la normalidad.

Ahora ella sólo quería alejarse de ahí, estaba harta de seguir perdiendo cuando lo único que intentaba era recuperar un poco de ese espacio que en algún momento le perteneció. Lo peor quizás fue esperar con ansias a que llegara a la fiesta para que llegara de la mano de alguien que ella ni siquiera conocía. Seguía sin saber que era lo que le dolía más, si era el hecho de que él pudiera conseguir a quien quisiera y que ella seguía sola o que la hubiera olvidado tan pronto. Y el frío seguía y sus manos dolían, le dolía la cabeza y el maquillaje se le había corrido. Cambiar agua con sal por un instante, no está siendo reconfortante.

Lo único que pudo hacer fue saludarlo, creyó verlo sonreír y asumió que era por ella. Sonrió y luego la vio, no supo quien era pero al instante la detestó, arruinó su noche.

Cuando pudo parar de llorar la luna seguía en el mismo lugar, el tiempo se estaba poniendo en su contra y pocos fueron los instantes que estuvo realmente fuera de la fiesta. Quizá no fue el tiempo, quizá fue molly. Intentó permanecer sentada pero decidió volver a entrar, seguía teniendo la esperanza de recuperar sus instantes.

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